23 de octubre de 2009

EL PRINCIPITO - ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY



“Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:

A León Werth cuando era niño.”

Esta es la dedicatoria con la que Antoine de Saint-Exupéry nos introduce a su obra mas reconocida: “El Principito”.

A simple vista El Principito es una obra infantil de fácil lectura, y que relata la historia de un pequeño y solitario niño de pelo rubio que solo busca un amigo, y que dada su edad no comprende a los adultos.

Sin embargo, si se realiza una lectura más sensible del relato, puede descubrirse que esta es una obra minada de metáforas sobre la forma inadecuada en que los adultos se toman la vida, y temas muy profundos como la búsqueda de la felicidad y el amor. La totalidad de la obra se encuentra realizada con una sensibilidad muy particular.

El principito es la parte escondida del adulto mecanizado. Aquel que de pronto se quita la venda de los ojos y se da cuenta que el mundo capitalista está bien para cuestiones de economía y sociedad pero que cuando se quiere vivir los sentimientos y la amistad de la misma manera esto hace infeliz a la gente. Plantea la clasica angustia que reside en mezclar el “ser” con el “tener”.

El principito vive en un pequeño asteroide el B612 que tan sólo tiene dos volcanes, uno apagado y otro en plena vida y la luz del Sol que a cada puesta le hace ser felíz. El cuida a su asteroide del surgimiento de los Baobabs, malezas que de ser dejadas echarían raíces y los harían estallar, esta puediera ser una metáfora de sus infelicidades.

Él vive solo hasta que de pronto entre tanta yerba mala a su alrededor surge una linda planta que no parece mala. Es una hermosa Rosa jamás vista por él, pero vanidosa. Ella lo atormenta con sus solicitudes de cariño excesivo y admiración. Al darse cuenta que no está preparado para vivir con alguien tan complicada decide partir, meditar, alejarse de ella hasta comprender el significado del amor.

Al dejar su hogar, El Principito se moviliza a través de los planetas del rey, el vanidoso, el borracho, el hombre de negocios, el farolero, y finalmente llega al del geógrafo, quien le recomienda visitar la tierra.

Una vez en la Tierra, el principito encuentra toda una hilera de rosales y se deprime, porque pensaba que su rosa era única en todo el universo.

En la Tierra el Principito conoce al zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas, le explica al principito que su rosa es única y especial porque es la que él ama. En su despedida, el zorro le regala su secreto: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos. Sin duda una profunda reflexión de Exupéry.

Aquí es donde el narrador entra en escena, este es un aviador que sufre un percance y cae en el desierto del sahara. Al verlo el principito le pide que le dibuje un corderito, al verse ante la imposibilidad de dibujarlo satisfactoriamente luego de algunos intentos el aviador decide dibujar una caja diciendole al niño que el corderito está dentro de ella. El Principito le agradece con felicidad.

"Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil francos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"

Antoine de Saint-Exupéry fue uno de los pioneros de los vuelos postales internacionales, un aviador en los días en que la aviación poseía pocos instrumentos y volar era una tarea extremadamente difícil y peligrosa. Más tarde protestó al ver el elitismo de los pilotos de aviones más modernos.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Antoine es puesto en una escuela de Suiza, por ser éste un país neutral. Estudió en la Universidad de Friburgo. En 1921 hace su servicio militar en el 2º Regimiento de Aviación de Estrasburgo; pero como queda enrolado en el cuerpo de mecánicos, Antoine se paga sus cursos de vuelo. Ya con su diploma de piloto civil, se las arregla para ser destinado como subteniente al Grupo de Caza del 33º Regimiento de Aviación. En un accidente se fractura el cráneo.

Tras su servicio militar, Antoine no puede enrolarse en el Ejército del Aire; la familia de su novia se opone a ello. Hace entonces una serie de trabajos burocráticos, mientras garrapatea poemas y cuentos. Comenzó trabajando en la sociedad Aéropostale de Pierre-Georges Latécoère, entre Toulouse, Francia, y Dakar, Senegal, mientras escribía su primer libro, El aviador. En 1928 publicó Correo del Sur y voló la ruta que va de Casablanca a Dakar. En 1931 publicó Vol de Nuit (Vuelo nocturno), que recibió el Prix Femina. Continuó escribiendo y volando (en África y Sudamérica) hasta el comienzo de la guerra. Piloto de Latécoère, «La Línea», como la llamaban comunmente, precursora de Air France, estuvo años bajo las órdenes de Didier Daurat, admirado jefe al cual le dedicó una de sus obras. Tierra de hombres, Piloto de guerra y Ciudadela fueron otras obras famosas suyas, y el hecho de que la última quedara inconclusa, no le resta valor como verdadera obra maestra.

Durante la Segunda Guerra Mundial escapó a la ciudad de Nueva York, pero volvería poco más tarde para volar junto a las fuerzas aliadas en un escuadrón instalado en el área del Mediterráneo. A la edad de 43 años se encontraba dispuesto a abandonar la aviación, pero su aeronave de reconocimiento, un Lockheed Lightning P-38, se estrelló en el Mar Mediterráneo en lo que fue su última misión. En 1998, un brazalete de plata fue encontrado por un pescador al este de la isla de Riou, cerca del lugar de la desaparición en la costa de Marsella e identificado como perteneciente a Saint-Exupéry: estaba grabado con los nombres de su esposa y sus editores, Reynal & Hitchcock, y estaba enganchado a una pieza de tela de su traje de piloto. En abril de 2004 el Departamento de Investigaciones Arqueológicas Submarinas francés confirmó que los restos del avión extraídos en octubre de 2003 de la zona donde se encontró el brazalete pertenecían al avión de Saint Exupéry. A esta conclusión se llegó después de comprobar que el número de matrícula de los restos corresponden con el del escritor según los archivos de la USAF.

Aunque no siempre autobiográfico, el trabajo de Saint-Exupéry fue inspirado en gran medida por su experiencia como piloto en sus vuelos postales. Una excepción es El principito, su libro más famoso, un relato poético ilustrado en el cual relata su infortunio ya que quedo varado en medio del desierto, donde conoce al principito, un niño proveniente de un pequeño asteroide que con el tiempo se vuelven amigos. De muchas formas, El principito hace énfasis en la crítica social y el mundo adulto. A un asteroide (#2578) le fue otorgado el nombre de Saint-Exupéry en 1975 en honor a su reconocimiento mundial.

En 1931, Saint Exupéry se casó con Consuelo Suncin Sandoval de Gómez (fallecida en 1979), una escritora y artista salvadoreña enviudada dos veces, que fue modelo para la «rosa temperamental» en El principito.

Un libro realmente memorable, y reitero, de una sensibilidad particular, digno ser leído, y releído, ¿porque no?

Francisco Pucci